sábado, 15 de setembro de 2018

Crónica


Atendendo a que a crónica vem com nome próprio, Curtita y al pie, suponho que venhamos a ter, aos Sábados, o prazer de ler Valdano, em permanência, em (regresso ao) ElPaís. Desde a saída de John Carlin, entretanto no La Vanguardia, que fazia falta quem contasse assim o jogo (e para estreia nada mau: suponho que a descrição do Var como "futebol com preservativo" seja metáfora que vai pegar):

Parálisis por análisis. Aumenta el número de árbitros y aumenta, aún más, el número de integrantes de los cuerpos técnicos. Si sumamos entrenadores, preparadores físicos, psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas y analistas del juego propio y del rival, el número ya supera al de jugadores. En estos días Jürgen Klopp sorprendió contratando a un entrenador de saques de banda. El especialista se llama Thomas Gronnemark, es danés y ha detectado 25 aspectos a la hora de realizar un saque de banda. Si hablamos con él seguro que terminaremos creyendo que al fútbol se juega con las manos. Porque cada colaborador, en su parcela, se siente importantísimo. Y seguramente lo es, puesto que aporta información. Pero internet ya nos enseñó que una cosa es la información y otra el criterio para discriminarla, y creo que estamos corriendo el riesgo de sobreanalizar el fútbol. El riesgo consiste en aumentar la importancia de los detalles, convirtiendo lo esencial en secundario. 

Na íntegra, aqui.

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