segunda-feira, 3 de dezembro de 2018

Não é uma crise como as outras


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Es por ello que muchos de los afectados por la Gran Recesión la califican como una gigantesca estafa. Lo que quiebra los contenidos del contrato social que implícitamente se codificó después de las dos guerras mundiales: se aceptaba que una minoría se quedase con la parte más grande de la tarta a cambio de que la mayoría prosperase de modo continuo, con un puesto de trabajo más o menos seguro y suficientemente remunerado, y la protección social (educación, sanidad, pensiones, seguro de desempleo, dependencia, socialización de la negociación…) en caso de entrar en alguna situación de debilidad coyuntural. La Gran Recesión y la gestión —­político-económica— que se puso en práctica para salir de ella mantuvieron vigente la primera parte del contrato (la minoría que se beneficia), pero no la segunda (la mayoría que mejora). El progreso se ha detenido para ellos. De todas las desigualdades, la más lacerante es la de oportunidades: cuando el bienestar de una persona depende más de la renta y la riqueza de sus antecesores que de su propio esfuerzo.


Joaquin Estefanía, De muro a muro, ElPaís, 02-12-2018

Na íntegra, aqui.

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